jueves, 4 de septiembre de 2014

Las mejores posturas sexuales

Te explicamos algunas de las posturas sexuales más adecuadas para disfrutar plenamente del sexo durante el embarazo. ¡Ponlas a prueba y elige tu favorita!
Las estadísticas señalan que el temor de hacer daño al feto, un abdomen cada vez más voluminoso y la sensación de tener un pequeño "intruso" como testigo de la propia intimidad hace que el 50% de las parejas deje de tener relaciones sexuales conforme avanza la gestación. Sin embargo, mantener la armonía y la intimidad en la pareja durante el embarazo es bueno y útil, desde un punto de vista tanto físico como psicológico. Para la mujer, que dentro de pocos meses tendrá que asumir el rol de madre, seguir haciendo el amor con la pareja es una confirmación importante de su papel como amante. Además, le hace sentir que mantiene un cuerpo erótico, atrayente y deseable, a pesar del embarazo.
Relaciones sexuales en el embarazo desde el punto de vista del hombre
Los hombres aprecian positivamente los cambios físicos que experimentan sus compañeras: el pecho se hace más turgente, grande y receptivo a las caricias, y las curvas de las caderas se marcan cada vez más, haciendo a la mujer más femenina.

Cómo vive la mujer el sexo cuando está embarazada

Durante el embarazo, el amor resulta muy gratificante. A partir d​el segundo trimestre, la mujer está más predispuesta y se excita más rápidamente, gracias a un aumento de la vascularización y vasocongestión de los órganos genitales. Además, libres del temor de concebir un hijo, muchas mujeres se abandonan con mayor tranquilidad a la pareja, consiguiendo más fácilmente el orgasmo. Una intimidad satisfactoria también tiene consecuencias beneficiosas desde el punto de vista físico: de hecho, el sexo es una "gimnasia" muy útil para estimular la circulación sanguínea, aliviar las tensiones del embarazo y liberar endorfinas (las "moléculas de la alegría", que ayudan a eliminar el estrés y la depresión).

Te explicamos las mejores posturas sexuales para evitar que la barriga sea un inconveniente para disfrutar del sexo plenamente.

 
La postura del misionero
Es la más clásica y “popular” de todas: la mujer se tumba boca arriba, con las piernas separadas, y el hombre se pone encima de ella.
Pros: durante los primeros meses, se puede practicar sin dificultad. Además, resulta cómoda y natural para la pareja, que puede mirarse y besarse.
Contras: a partir del quinto mes, puede resultar algo molesta para ella, porque puede experimentar una sensación de aplastamiento si el hombre no es bastante ágil como para no dejar caer todo el peso sobre la barriga. En estos casos, es preferible suspenderla y dedicarse a otras posturas que no “afecten” a la zona del vientre.


La postura de las cucharas
La mujer se tumba de lado, con las piernas extendidas o ligeramente flexionadas en ángulo, y la pareja se pone detrás de ella.
Pros: es muy adecuada en pleno embarazo, porque permite descargar lateralmente todo el peso de la barriga. Además, es una postura muy suave y relajante, que favorece las caricias y la intimidad en la pareja: el hombre también puede estimular otras zonas erógenas de la mujer, como el cuello y las orejas.
Contras: es una postura difícil de mantener durante mucho tiempo (el pene puede salirse fácilmente).


La postura andrómaca
La mujer está sentada a horcajadas sobre la pelvis del hombre, que está tumbado en la cama.
Pros: es la postura favorita de muchas mujeres, además de ser muy estimulante para ambos miembros de la pareja. Resulta muy adecuada durante el segundo trimestre de embarazo.
Contras: si se realiza durante mucho tiempo, puede fatigar las piernas de la mujer. En este caso, la pareja puede ayudarla a moverse en vertical, empujándole las caderas con las manos.

La postura del perrito
La mujer está a cuatro patas en la cama, con las piernas separadas, y el hombre detrás de ella, de rodillas.
Pros: resulta ideal cuando a la mujer le empieza a molestar el peso de su pareja y quiere proteger la barriga de los movimientos demasiado enérgicos.
Contras: buena parte del peso de la pareja recae sobre los brazos de ella. Para que esta postura resulte más agradable, es mejor apoyar las rodillas en un cojín.

Hemorroides en el embarazo: cómo combatirlas

Se trata de un trastorno muy frecuente durante la gestación. Te explicamos cómo prevenir y tratar las hemorroides.
La aparición de las hemorroides durante el embarazo es un problema muy frecuente.  El útero agrandado comprime la última parte del intestino, lo que puede provocar estreñimiento durante la gestación. Además, el aumento de progesterona que se produce desde el inicio de la gestación dilata todos los vasos sanguíneos del cuerpo, y también las pequeñas venas del ano. Cuando éstas se inflaman, dan lugar a las hemorroides, un trastorno que provoca un fuerte picor, un dolor intenso durante la evacuación y, en ocasiones, la expulsión de una pequeña cantidad de sangre. 
El esfuerzo realizado durante el trabajo de parto puede comportar la aparición de nuevas hemorroides, agravando el problema ya existente y, por tanto, empeorando el trastorno.
Consejos para prevenir las hemorroides Las hemorroides se pueden prevenir con unos hábitos de vida saludables:
-Sigue una alimentación rica en frutas, verduras y cereales: la fibra obstaculiza la aparición del estreñimiento en el embarazo.
-Bebe un mínimo de dos litros de agua al día. El zumo de arándanos también es muy beneficioso. Sin embargo, debes evitar los zumos de manzana o de limón, pues son astringentes, así como los alimentos picantes o los muy grasos, como los embutidos, ya que son difíciles de digerir.
-Practica ejercicio cada día: los paseos al aire libre, la natación y la gimnasia suave son muy recomendables.
-No permanezcas demasiado tiempo de pie o sentada, con el fin de prevenir problemas circulatorios, y evita levantar peso.
-Controla el aumento de peso: se ha observado que el riesgo de hemorroides es mayor si la futura mamá aumenta de peso más de lo normal.

¿Y si ya han aparecido?
-Haz baños de asiento con agua fría o fresca, pues reduce el flujo sanguíneo y baja la inflamación.
-Si las hemorroides están fuera del ano, redúcelas comprimiéndolas con un suave masaje.
-Aplica cremas y pomadas antiinflamatorias sobre la zona varias veces al día, o bien utiliza toallitas específicas, que, además de aliviar este molesto trastorno, contribuyen a mantener la zona limpia.
-Si sientes la necesidad de ir al lavabo, no la reprimas. Si estás estreñida o las heces son duras, puedes utilizar un laxante suave o un supositorio de glicerina. Sobre todo, evita realizar esfuerzos o permanecer sentada en el inodoro durante mucho tiempo. 
-Limpia siempre la parte afectada después de defecar, para evitar posibles infecciones.
-Recuerda que el ginecólogo es quien debe prescribir el tratamiento más adecuado, así como su dosificación.

Cuánto pesará el bebé al nacer

Existen factores genéticos y ambientales que permiten predecir el peso del bebé al nacer. Te orientamos sobre el peso aproximado de tu bebé.
​El peso del recién nacido se basa en tres factores principales: la altura de la mamá, su peso al principio del embarazo y, sobre todo, su incremento durante los meses de gestación. Tu ginecólogo te irá informando si tu bebé se desarrolla correctamente.
Así, en principio, lasmamás con más peso inicial y con más aumento de peso durante el embarazo tenderán a parir niños más grandes y con más peso. Ten en cuenta que no es de una regla inalterable, ya que en el peso del futuro bebé influyen muchos factores y circunstancias.
Las claves para calcular el peso del bebéEl aumento de peso materno en el embarazo es uno de los factores determinantes en el peso del futuro bebé. Así, podemos ver que:
• La mayor parte de los recién nacidos con bajo peso pertenecen a mamás con un bajo peso inicial y un escaso incremento durante el embarazo.

• A menudo, nacen niños de peso normal o elevado de mamás con bajo peso inicial, pero con un elevado aumento durante el embarazo.

• Los niños de peso normal nacen casi siempre de mamás con peso normal inicial y con un incremento normal durante el embarazo.
Para hacer más sencillo este esquema, se puede tomar como ejemplo un bebé con un peso de 3,400 kilos en el momento de nacer. Este peso se podría obtener de:
- Un incremento de unos 16 kilos en una mamá con bajo peso inicial.
- Un incremento de entre 9 y 11 kilos en una mamá con peso normal.
- Un incremento de entre 7 y 9 kilos en una mamá con sobrepeso inicial.
Por otro lado, de algunos estudios se desprende que la situación socio-económica también puede interferir en el peso del bebé. Así, la posibilidad de hacer menos controles médicos durante el embarazo aumenta el riesgo de bajo peso al nacer. Por éstos y otros motivos, insistimos en que estas reglas sólo son orientativas y pueden variar o no cumplirse.

El hierro en el embarazo

Durante el embarazo, es normal que se produzca un descenso de hemoglobina. Te explicamos qué alimentos contienen más hierro y cuándo recurrir a un complemento.
Sufrir anemia durante el embarazo es algo muy común, ya que, durante la gestación, los cambios hormonales provocan que los niveles de hemoglobina bajen. Los niveles de hierro en la sangre descienden, causando, en muchos casos, anemia. Por eso, es muy importante proporcionarle al organsimo un gran aporte de hierro. 

Si, durante el embarazo, el nivel de hierro baja de 10 g/dl, se habla de anemia gestacional, un trastorno que afecta al 40 por ciento de las futuras mamás. En ausencia de otras patologías, el problema suele deberse a una carencia de hierro. Para confirmarlo, es preciso medir el nivel de ferritina en la sangre.

Si es inferior a 10mg/ml, es necesario recargar las reservas naturales de hierro. En cualquier caso, es conveniente medir el nivel de ferritina tres veces en el transcurso del embarazo. Salvo en casos graves, no es perjudicial para el feto, sino únicamente para la madre, a la que provoca debilidad e irritabilidad. Se debe seguir una dieta rica en hierro, dando preferencia a alimentos como carne, pescado, huevos, cereales y legumbres. El mineral contenido en la carne, el pescado y los huevos se asimila más fácilmente que el vegetal y debe combinarse con el consumo de vitamina C, para favorecer su asimilación (es suficiente con un zumo de naranja).

Si la alimentación no basta para solucionar el problema, se puede recurrir a un complemento de hierro. Los más asimilables son los que contienen hierro trivalente, la misma forma química del mineral presente en la sangre, y debe tomarse en ayunas, distanciado de las comidas. Los complementos pueden dar ardor de estómago, estreñimiento o una excesiva motilidad intestinal. Sólo en estos casos los complementos se pueden tomar con el estómago vacío o con un antiácido. En el poco probable caso de que la mamá no tolerase el hierro por vía oral, se le puede administrar por vía endovenosa.
En el 0,5 por ciento de los casos, la anemia en el embarazo no se debe a una carencia de hierro, sino a la presencia de pocos glóbulos rojos de tamaño excesivo, lo que se conoce como anemia megaloblástica, en cuyo caso es conveniente tomar ácido fólico durante todo el embarazo (de todos modos, el consumo de ácido fólico está recomendado durante, al menos, dos meses antes de la concepción y durante el primer trimestre de embarazo, para prevenir los defectos del tubo neural). 

¿Por qué es tan importante el ácido fólico?

El ácido fólico es una vitamina esencial para el desarrollo del bebé, antes y durante el embarazo. Veamos por qué es tan importante esta sustancia durante la gestación.
​​​En el embarazo, una vitamina como el ácido fólico es muy importante. Su consumo es muy importante en la alimentación de la embarazada y de la mujer que desea quedarse embarazada.
Para entende​r la importancia del ácido fólico cabe precisar que el organismo humano se sirve normalmente de esta sustancia para:

Construir las células. Durante el embarazo, las células del organismo materno se someten a un "sobreesfuerzo", puesto que contribuyen al desarrollo del feto.

Prevenir una particular forma de anemia, denominada "megaloblástica", caracterizada por unos glóbulos rojos más grandes de lo normal, que sin embargo contienen poca hemoglobina, la sustancia que transporta el oxígeno a los órganos y a los tejidos.
Si, al inicio del embarazo, las reservas de ácido fólico son escasas a causa de una dieta inadecuada, en el curso de los nueve meses corren el riesgo de agotarse por completo, con el consiguiente peligro de provocar una anemia megaloblástica.
Por este motivo, resulta importantísimo, desde el principio de la gestación, programar una dieta con el ginecólogo y consumir, en el caso de que exista la necesidad, los alimentos apropiados.
Alimentos con ácido fólico
La denominada "dieta mediterránea" suele garantizar al organismo un aporte suficiente de ácido fólico. Sin embargo, no basta con escoger los alimentos adecuados. Es necesario tener presente que esta vitamina es poco estable si se expone a temperaturas elevadas (su valor se destruye en parte con la cocción) y a la luz (los alimentos que lo contienen deben conservarse de manera que no queden expuestos al sol directo).
Los alimentos que contienen ácido fólico son: espárragos, cereales, cítricos, bróculi, levadura, plátano, judías, pan, dátiles, lechuga, melón, guisantes, espinacas, lentejas.

Antojos en el embarazo

 
¿Deseas comer chocolate, comidas saladas o algunos dulces? Si es así, eres víctima de los famosos antojos. Te explicamos qué son y por qué se producen.
Los expertos consideran que una mujer embarazada debe prestar atención a los antojos, saboreando aquellos que son saludables y buscando alternativas para los que no lo son. Te los puedes tomar con humor, sin necesidad de luchar contra ellos.
 
Los antojos en el embarazo son un deseo inesperado de comer un alimento, y los tienen entre un 60% y un 90% de las embarazadas. Según algunos expertos, se deben a carencias de nutrientes, según otros, son producidos por los cambios hormonales.
 
Los alimentos que más se desean son las frutas ácidas, los dulces, los productos lácteos y la comida muy condimentada. En cambio, de lo que menos se antojan las futuras mamás es de la carne. También son recurrentes los productos fríos, como el helado, y las bebidas con gas, ya que durante el embarazo se sufre de náuseas y vómitos y estos alimentos van bien para evitarlos. 
Aunque sean normales, es importante que mantengas una alimentación equilibrada para evitar el aumento de peso. Es importante que intentes equilibrar los antojos con los alimentos que el cuerpo necesita. Para intentar reducirlos, te aconsejamos que tomes un completo desayuno cada mañana, que hagas ejercicio y que te asegures de que dispones de mucho apoyo emocional a tu alrededor.
 
Antojos: ¿Por qué aparecen?

Al principio del embarazo, la placenta produce unas hormonas que hacen que el organismo sufra una serie de trasformaciones como la falta de apetito y las náuseas. Estas variaciones pueden provocar que los alimentos que antes te gustaban pasen a ser insoportables o, por el contrario, te den unas ganas exageradas de comer alimentos ácidos o dulces. Cuando un antojo se vuelve muy repetitivo indica que hay una carencia en el organismo, que normalmente viene dada por falta de vitaminas. 

También los olores

Los cambios en el cuerpo durante el embarazo también producen nuevas sensaciones y cambios en el olfato. Estas variaciones pueden generarte repulsión hacía ciertos olores (a fritos, guisos, aceites, perfumes y gasolina). En cambio, otros pueden serte más agradables, como el olor a tierra húmeda. 

El papá y el bebé en el embarazo

Los papás que hablan al bebé en el embarazo logran, en el futuro, establecer un mayor vínculo afectivo y una mejor relación.
Es la conclusión del fundador de la Asociación Norteamericana de Psicología Prenatal y Perinatal, el psiquiatra estadounidense Thomas R. Verny. Según el psiquiatra, la futura relación del papá con su hijo, depende, en gran medida, de la participación de éste en el embarazo.
El padre debe participar con la madre en la preparación al parto y, sobre todo, "debe hablar con el bebé cada día" porque así "establece un vínculo afectivo con su hijo, a pesar de que éste aún no ha nacido".
Además de los sentimientos que tiene el bebé en el vientre materno hacia su padre, este experto ha mantenido que a partir del sexto mes de embarazo el neonato puede ver, oír, experimentar, degustar e, incluso, aprender de forma primitiva.

Desde el útero materno, el bebé ya reconoce la voz de su mamá, porque es la que escucha en todo momento. En cambio, el padre necesitará hablarle y comunicarse con él para que identifique su voz. Además, es muy beneficioso para el vínculo padre-hijo que el papá acuda a las clases de preparación al parto y participe activamente en todo el embarazo.

Por eso, muchos expertos opinan que es muy recomendable que el padre asista al parto, para que el recién nacido y el papá establezcan ese vínculo desde el primer momento del nacimiento.