martes, 2 de septiembre de 2014

Miopía en el embarazo y el parto

Cómo afecta la miopía durante el embarazo, en el parto y en el período de lactancia.
Seguro que alguna vez has oído decir que el embarazo y la lactancia pueden agravar los problemas
de la miopía de la mamá . Esta sospecha es en realidad un mito que tal vez tenía su razón de ser
cuando, en el pasado, muchas mujeres embarazadas seguían trabajando duramente a lo largo del
embarazo, además de seguir una alimentación pobre y menos equilibrada.
Esta combinación debilitaba mucho a las madres que, si ya eran miopes, empeoraban de forma
considerable. Actualmente, esos problemas se han superado gracias al control de la dieta y a la
mayor protección de las mujeres en el ámbito laboral. De todas formas, veamos cuáles son las
precauciones que se deben tomar cuando los ojos sufren algún trastorno.
Visita al oftalmólogo
Durante el embarazo, es importante someterse a una revisión oftalmológica, especialmente si se
tiene miopía. La miopía, tanto la fuerte como la débil, no es un factor de riesgo y no empeora de
forma irreversible durante el embarazo. Pero es importante distinguir entre dos formas de miopía:la
más sencilla, que no conlleva alteraciones de la retina, y la más seria, con lesiones que afectan a la
misma y que pueden causar su rotura y desprendimiento. Por ello, conviene que las futuras mamás
se sometan a un control preventivo con el fin de comprobar que la retina esté íntegra.
Asimismo, todas las personas miopes, y no sólo las gestantes, deben someterse a un examen
oftalmológico una vez al año con el fin de mantener controlado el fondo del ojo. El examen del
fondo del ojo es muy sencillo, se efectúa depositando unas gotas en la conjuntiva de una sustancia
que no tiene ninguna contraindicación, y permite realizar un diagnóstico rápido y seguro.
Si en el examen no se descubre ninguna anomalía, la mamá puede enfrentarse tranquilamente al
parto natural y dar el pecho a su bebé. Las alteraciones de la retina son más frecuentes en las
miopías acentuadas, de más de 6 dioptrías, pero en algunos casos excepcionales también pueden
presentarse en las más ligeras.
Si a través del examen del fondo del ojo, se descubren alteraciones como pequeños orificios,
lesiones, etc. se ha de evaluar la posibilidad de someterse a un tratamiento con láser, que permite
una perfecta cicatrización del tejido lesionado. Después, se ha de determinar si conviene recurrir a
una cesárea ya que si hay lesiones en la retina, el parto natural puede suponer un riesgo. Durante el
parto, se produce un aumento de la presión sanguínea que, en casos extremos, podría facilitar la
rotura o el desprendimiento de la retina.

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